Hacía tiempo que no os deslumbraba con alguno de mis looks, pero es que he estado haciéndome unos pequeños retoques para estar al nivel de otras blogueras, que aunque no me llegan ni a la suela del taconazo, esta vez se me han adelantado. Pobres, no tienen otra cosa que hacer.
Ayer tuve la suerte de disponer de un fotógrafo personal, por lo que voy a poder enseñaros mis nuevos outfits en el mejor entorno posible, las calles de mi pueblo.
Aquí estoy estrenando mi nuevo trench vintage de los 70´s. Además llevo borsalino color marrón caca, guantes plasticosos de Blanco al 50% y lupa de 2 aumentos (cerca- lejos)
Estoy encima de un jarrón para que se me vea mejor. Con el trípode eso no me pasa porque le bajo al mínimo.
Mi pueblo, aunque pequeño, tiene un gran encanto. Tiene 2 casas, una torre, un árbol, ¡hasta grafittis !que le he encargado a un perroflauta que pasaba por aquí.
Aquí en el marco incomparable de la calle principal.
Y aquí en la segunda y última calle, la granja del abuelo de mi niño. Totally vintage.
Fijaos en el toque fashion que le he dado con una simple capita de pintura rosa y unas flores secas. Todavía no entiendo por qué al cerdo no le gusta, con lo conjuntado que queda todo el escenario con él. Esto de ser una fashionista es duro, tienes que enfrentarte hasta con un cerdo, pero la satisfacción que da que gente desconocida sepa dónde y con quién vivo, no tiene precio.
Gato.


































