El Titillo de Oro: IV edición (creo)
Hola queridas lectoras. Sé que echábais de menos una nueva edición de este galardón que, con la frecuencia que nos da la gana, otorgamos a quien nos parece. Algunas veces lo hemos dado con cariño. No es el caso.
El fenómeno “Juani” ha hecho mucho daño. Bigas Luna ya podía haberse quedado quietecito antes de realizar este despropósito de película (Yo soy la Juani) para los pobladores del
extrarradio. Las influencias del filme se pueden apreciar claramente en el lenguaje, indumentaria y comportamiento de cualquier individua de barrio bajo, y una clara muestra de este (detestable) legado es una de las responsables de la banda sonora de la pelicula esta de los huevos. No sé si habrá tenido algo que ver que se liara con Carlos Lozano.

En fin, que el titillo va para la tal HANNA:

No he escuchado mucho su música, ni quiero, sólo lo suficiente para poder recomendarle que deje de beberse tres copazos de aguardiente antes de cantar, que eso sólo lo puede hacer Amy Winehouse. Me da un poco de rabia que en los medios de comunicación se utilice este tipo de cultura para atraer a la gente joven. Claro que, si se quiere atraer a los jóvenes de un reformatorio o centro penitenciario, admito que está bien la estrategia.
Hanna es una pesadilla para todos los sentidos, como pudiera serlo también “La Mala Rodríguez” o “Las Niñas”. Es del tipo de cantante que pone acento andaluz aunque sean más asturianos que la sidra (veáse Melendi) o más madrileño que un cocido (veáse Alejando Sanz, o la propia Hanna).

Es de estas personas que les da por imitar a los que salen de los barrios negros de Los Angeles o Nueva York, y se visten como ellos, con el pantalón cagao, la braga por fuera, la tripa al aire y yo qué sé qué más. Pero como en su puñetera vida han tenido la más mínima curiosidad por buscarle un por qué a las cosas, no se paran a pensar que a lo mejor no es lo mismo ser negro en un guetto de la costa este de EEUU, donde si no tienes un duro te mueres de asco y de todo, que ser un españolito hijo de obreros que si no estudia es porque no le sale de las narices, y si no trabaja más aún, y si te pones malo está la Seguridad Social, y como eres del mismo color que el resto de los españoles nadie tendría por qué marginarte. A no ser que te de por pegar a las otras niñas del barrio, o por robar en el CI, o por pegarle tirones de bolso a las ancianas, etc. Todas ellas, conductas muy apropiadas para alguien que se supone que va a ser o es famoso.
En fin, cada uno que haga lo que quiera. Si a pesar de querer emular a gente de otro país, de otras razas y con otra historia que nada tiene que ver con la tuya, esta individua tuviera cultura o educación, o saber estar, pues vale. Pero me temo que no es el caso.

Nos caerías bien si fueras como Amy, que tiene talento de verdad a pesar de estar con un pie en el otro barrio. Amy no va de nada, es así de macarra y ya está. O si fueras como la Esteban, que es ordinaria pero lo asume.
Y encima, a la tía la anuncian en la revista “destinada a jóvenes” del BBVA:
Mirad, mirad (pinchar aquí, si eso)
Con semejantes ejemplos a seguir para la gente joven, lo que está claro es que los señores del BBVA van a contratar muchas hipotecas a muuuchos años. No, si tontos no son. Y encima en la misma página sale Raquel del Rosario, o “de cómo una fea se convierte en guapa gracias al marketing y sin cambiar de aspecto físico”. Pero eso es otro tema.
Huelga decir que el panorama musical español va mal, y con estos “nuevos talentos”, es para llorar directamente. Qué manía con sacar “artistas” de barrio que se vuelven ricos, pero si eso pasó de moda allá por los 90, está muy visto el rollo “pardillazo entre sábanas de seda y cortinas de terciopelo pero que sigue cantándole a la calle”. Basta ya. Pero bueno, tenemos rapero español grafitero de extrarradio para rato, o si no, poned la MTV el domingo por la mañana (creo que era) y verás que refrito de Snoop Dogg con Porta te hacen. Para echarse a llorar. Vale que a todos los de barrio no les tiene por qué gustar el flamenco, pero cantar hip-hop al más puro estilo Bronx siendo de Villaverde me parece un tanto incoherente.

Encima, con las chapitas militares, como si hubiera estado en alguna guerrilla colombiana, o hubiera venido de Cuba en un ataque anticomunista. Como si hubiera hecho siquiera la mili, el muy zanguango.
Por último, decir que las opiniones aquí vertidas no tienen por finalidad ofender a nadie, es para pasar el rato. A quien no le guste, mejor que no lo lea, aunque igual tiene pelusas en el cerebro y es por eso que sigue leyéndonos. Si en el fondo nos amáis.
Vuestra, Blancanieves.







